miércoles, mayo 16, 2007

Fax zulú

La profesión de informático puede ser tan dura y divertida como la de quiosquero sólo que cambiando el dolor de pies por el de cabeza. Sobre todo si se trabaja en Sorbes, SA.
En esta empresa cualquier cosa que lleve botones o lucecitas y se enchufe a la corriente es material informático y, por tanto, depende de estos profesionales. El jefe de informática (jefe, analista, programador, operador y señora de la limpieza, todo en uno) es el responsable de mantener todos los equipos a punto y empollarse los respectivos manuales, ya se trate de un ordenador, fotocopiadora, teléfono o fax.

Hoy toca hablar de fax. En Sorbes hay varios: recepción, ventas, contabilidad y el particular de Natas. Amén de un sofisticado programa informático que sólo usa el jefe del departamento comercial. Y es que el programa tiene un grave problema, a saber, la portada tiene una sola página y muchas veces no cabe en ella todo cuanto hay que decir. A los genios administrativos, directores incluidos, les resulta más fácil escribir a máquina (electrónica, no jodamos) el texto y pasarlo por la maquinita que está enchufada a la línea telefónica.

El aparato hay veces que se estropea. No hay problema. Para eso está el informático. El susodicho, que no tiene puñetera idea, lo manipula, hace un intento de envío y sentencia:
- Parece que no funciona. Habrá que avisar al técnico.
Y como sus únicos contactos válidos son siempre empresas de servicios informáticos, llama a su amigo Óscar y le transmite el problema. Óscar buscará a un mecánico de faxes, lo enviará y añadirá unos cuantos euros a la factura por la tocadura de güevos.

Hasta que se averió el fax de Natas. El cacharro era del siglo pasado, casi olímpico. Dos veces tuvimos que llevarlo a reparar porque aquello no andaba ni a tiros. Al fin Óscar me aseguró que iba de puta madre. Del original sólo quedaba la carcasa.
Tuve la suerte que, cuando lo trajeron, el despacho de Natas estaba cerrado. Esperé a que ella llegara y se lo mandé con el primero que pasó.
A los dos días me llamó Natas por teléfono.
- El fax sigue sin funcionar. No recibe y, para probar, le he mandado un fax a Nuria y no sólo no le llega sino que además bloquea el suyo. Tengo que salir ahora y me gustaría saber algo esta tarde.

Ni siquiera fui a echarle un vistazo. Llamé al técnico.
- Es imposible que no funcione. Han cambiado todo y lo hemos probado a conciencia.
- Natas me dice que no funciona.
- ¿Lo has instalado tú?
- No.
- Échale un vistazo no vaya a ser que lo hayan conectado mal. La línea ha de ir enchufada en la posición Lain y el aparato de teléfono en Fone. Dime algo cuando lo compruebes.

Natas había dejado abierto su despacho. Igual Óscar llevaba razón. Saqué el aparato y, con las mismas, se me escapó una carcajada: ni Line ni Phone, simplemente no había conectado el cable. Lo raro era que sin cable bloquease el fax de Nuria. Lo enchufé y mandé un fax a Nuria. ¡De puta madre!
Salí riendo.

- ¿De qué te ríes? –me preguntó el contable al verme.
- Es que Natas acaba de inventar el fax por tam-tam.

4 comentarios:

A las 16/5/07 15:07 , Blogger uncnoun ha dicho...

Ya lo dice la biblia: Los caminos del señor (usuario) son inescrutables...

 
A las 16/5/07 17:10 , Blogger Quiosquero ha dicho...

Y los de la Bestia (Natas), peor.

 
A las 17/5/07 22:19 , Blogger alvarhillo ha dicho...

No pué ser quiosquero, no se puede ser tán bestia. ¿Que pensaba, que funcionaba por telepatía?
Como decía Manolito el de Mafalda, "pero que bruutooo".

 
A las 21/5/07 14:26 , Blogger Quiosquero ha dicho...

Algún día, Alvarhillo, contaré cómo una compañera de Quiosquera enviaba el mismo fax a varias personas.
La realidad siempre supera a la ficción.

 

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