martes, diciembre 27, 2011

¡Euro al bote!


De un solo plumazo, el Honorable Mas ha confirmado uno de los tópicos que el decir popular asigna a los catalanes y, a la vez, se ha cepillado el tópico del que, quizá, los catalanes se sienten más orgullosos.

A partir del 1 de enero de 2012, los citados catalanes habrán de pagar un euro por cada medicamento que retiren de la farmacia siempre que la correspondiente receta haya sido emitida por la Sanidad Pública. El Conseller de Economía, Mas-Colell (el primo del guión), afirma que no se trata de una tasa recaudatoria sino que se pretende poner barreras al sobreuso y abuso en el ámbito de la prescripción farmacéutica.
“En estos momentos”, ha asegurado Mas-Colell, "el condicionamiento del nivel de renta presenta dificultades de implementación". "Preferimos empezar por un nivel muy bajo, el pago de un euro por receta, y posteriormente decidir si hay colectivos que quedan exentos de pagar esta tasa”. (La Vanguardia 20/12/2011).

El Govern de la Generalitat justifica la implantación de la tasa por ser una medida disuasoria que evitará el abuso en la compra de medicamentos y controlará los efectos de la sobredosis y las secuelas que de ella se derivan. No importa que un médico especialista prescriba un determinado medicamento a un paciente, ni que un médico de cabecera (o familia) tenga que dar periódicamente el visto bueno a los medicamentos que toman los enfermos crónicos, ni que un ordenador controle las pastillas que cada posible abusón se traga. La solución está en el euro.

La medida, como he dicho al principio, se carga un tópico y reafirma otro:
1.- Es mentira el tan mentado Seny Català, que define a los catalanes como personas sesudas, razonables y con alto nivel de cordura. En realidad, y según el Conseller de Economía, los catalanes piensan poco y razonan menos; de ahí que abusen de las recetas y sean verdaderos adictos a los productos farmacéuticos. Menos mal que el Govern vela por su salud y toma medidas para que sólo se coman los medicamentos que realmente necesitan.
2.- Es verdad que los catalanes son unos roñicas agarrados. Por no gastarse un euro, y según el Conseller de Economía, son capaces de no entrar en una farmacia así se estén muriendo.

La exposición del Conseller elimina por su parte otro de los tópicos por los que los catalanes son admirados:
3.- No es verdad que los catalanes sean trabajadores; al menos los que se encargan de la cosa (res) pública. La tasa medicamental se establece en un euro porque su implementación presenta dificultades; resolverlas previamente significa ponerse a trabajar con seny. Hasta ahí podríamos llegar…

Añado que no tengo ni puñetera idea ni soy capaz de determinar si la tasa de las recetas es justa o injusta, necesaria o caprichosa, o si afectará o no al consumo de medicamentos. Lo que me fastidia es que, una vez más, los políticos mientan y me tomen por más tonto de lo que soy. Si el Honorable cree que es necesario recaudar más impuestos y que una forma de hacerlo es cobrar un euro por receta, que lo diga. Nos guste o no, pagaremos la tasa (impuesto) establecida. Pero que no quiera hacernos creer que estas medidas se toman para mejorar nuestra salud en vez de la salud de las cuentas que ellos, u otros, han llevado a la UVI.
Hace muchos años las medicinas eran totalmente “gratis” para los afiliados a la Seguridad Social. Después, para evitar abusos, había que pagar un duro por receta, duro (5 pts.) que quizá tuviese más valor que un euro actual. Antes de las medida del Honorable, el común de los trabajadores ya pagaba un 40% del valor de los medicamentos. ¿Los disuadirá un euro?

Los mismos perros utilizan los mismos collares.

P.D. (28/12)
Una vez más, quienes nada tienen que ver en el entierro, en este caso los boticarios, se transforman en recaudadores. En mi casa somos de los que no hacen efectiva una receta hasta que es necesaria. En esta ocasión, y que sirva de precedente, vamos a coger las recetas de los próximos dos meses y nos pasaremos por la farmacia; yo también tengo que disminuir el déficit y ajustar el presupuesto. En total son 28 euros, que para el estado no son nada y para mí son casi 5.000 pts. Puede ser que en 2 meses me cambien algún medicamento y haya ocasionado un gasto superfluo; de ser así, llevaremos las pastillas a la farmacia y que las manden a los países más pobres que nosotros.

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