Estudiante de balcón
D.
Baltasar no fue probablemente el mejor maestro de la zona; hubo otros, como D.
Miguel (Huarea), D. Eloy (La Rábita) y, por supuesto, D. Alfonso Zamora, que
gozaron de mucho más prestigio que él. Sin embargo, fuimos muchos los niños a
los que enseñó y no debió hacerlo tal mal, porque todos o casi todos, para ser
de un pueblo perdido en los confines de una comarca atrasada, nos hemos defendido
bien las habichuelas; bastantes, desarrollando un trabajo más intelectual que
físico.
Mi
mundo está hecho de anécdotas; anécdotas tontas, si se quiere, pero son las
mías y, por tanto, importantes. Es muy normal que, ante una determinada
circunstancia, yo remate con un dicho o un hecho que tal circunstancia me ha
hecho rememorar. Y algunas de ellas tienen que ver con D. Baltasar.
Cuando
alguien grita ¡ay! porque se ha hecho daño, me acuerdo de D. Baltasar
dándole con la Pepa al Calorina o al Zarrita
y contestar al ¡ay, ay, ay! con un “guarda para cuando no haya”. O
al preguntar la lección a algún alumno y no dar éste la respuesta correcta, dejarle
ir un “al primer tapón, zurrapas”.
Hay
una historieta que se me quedó grabada de forma especial. Antoñico el Barbero y
yo éramos los únicos que quedábamos en el tercer grado y D. Baltasar lo tenía
bastante amargado; yo creo que le exigía más que a mí. De hecho, cuando dábamos la lección, siempre
le preguntaba a él; a mí me tenía como de reserva y sólo me preguntaba si se
atascaba en algún punto. De esa forma, yo tenía bastante con saberme los detalles
de la pregunta; el argumento era cosa del Barberillo.
Una
mañana Antoñico llegó tarde.
-
¡Uf! Me he dormido. He tenido que echarme una garfá de agua y tomarme le leche
deprisa para no llegar muy tarde.
D.
Baltasar era comprensivo y no dijo nada, pero ¡ah! cuando llegó la hora de dar
la lección y el Barberillo no se la sabía.
-
Antonio, hay que estudiar más. Ya sabes que, mientras haya burros, siempre
habrá quien vaya a caballo.
-
D. Baltasar, si me he estudiado la lección; es que ahora no me acuerdo.
-
¿Cuándo te las has estudiado?
-
Ayer por la tarde, D. Baltasar.
-
¡Cómo que ayer, si estuviste toda la tarde jugando al fútbol en el rebalaje!
-
Bueno… y esta mañana.
-
¡Esta mañana! ¡Y has venido diciendo que te acababas de levantar!
-
Es que he estado estudiando en la cama.
Se lo había puesto a huevo.
- Estudiante de
balcón, terrao y cama… ¡macana!
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