miércoles, abril 11, 2012

Semana Santa 2012

La década de los 50 fue complicada, tanto más cuanto más nos alejamos en el tiempo; para mí los años que van del 52 al 54 no fueron complicados, fueron durísimos. Tanto es así que se me han borrado muchos recuerdos; no todos, claro. En medio de una nebulosa donde flotan jirones de momentos vividos, hay retazos de historias que se han grabado a fuego en el cerebro, y anécdotas completas, adornadas por una enfebrecida imaginación infantil.

Mi madre acostumbraba a hacer la colada cerca del pozo que había detrás de nuestra casa, pero cuando había que atacar sábanas, cortinas u otras piezas que requerían más espacio para que el sol hiciera su faena y la ropa quedara blanca y desinfectada, se echaba el canasto a la cadera y tomaba el camino de la fuente o del barranco de Betétar. Entonces yo me quedaba con mi abuela sentado en un saco o una manta, según fuera el clima y la disponibilidad. No era yo un niño que destacase por su alegría, ni mi abuela una mujer que se distinguiese por su mano izquierda con los niños, pero era alpujarreña y, por tanto, tenía un vasto repertorio de chascarrillos y coplas que me iba contando o recitando hasta que atraía mi atención. En estos días se Semana Santa me ha venido a la memoria una de sus estrofas:
Jueves Santo murió Cristo,
viernes fue su Santo Entierro,
sábado resucitó,
domingo subió a los Cielos.

Cuando, algún tiempo después, fui a la escuela, en el programa de los sábados entraba la lectura del Evangelio, aquellos relatos de la Historia Sagrada que solían empezar por la locución: “En aquel tiempo…”. Allí tuve mi primer enfrentamiento con los Evangelios. Las historias que leía el maestro nos enseñaban que el Jueves Santo tuvo lugar la Última Cena, el Viernes Santo crucificaron a Cristo, murió y le dieron sepultura, y fue el domingo cuando resucitó. Algo no iba bien.
Aparte de la coplilla de mi abuela, los niños teníamos prohibido cantar, tirar piedras, escupir, jugar, y hasta reír a partir de 3 de la tarde, hora en la que Jesús exhaló el último suspiro. La prohibición duraba hasta el sábado por la mañana. Mientras D. Alfonso Zamora fue maestro, los niños dedicaban la tarde del jueves y todo el día del viernes a buscar latas o cualquier cosa que hiciese ruido al arrastarla y las iban ensartando en una guita lo suficientemente larga. El sábado por la mañana, veinte o treinta chiquillos, pertrechados con sus latas, formaban en la Placeta. D. Alfonso salía al balcón de su casa y disparaba dos tiros al aire: había resucitado el Señor y los críos echaban a correr arrastrando sus latas y dando a conocer la noticia con su estrépito.
Algo no cuadraba. Los versos de mi abuela y la tradición popular parecían darse bofetadas con el Evangelio. No he sabido nunca si mis paisanos formaban parte de una secta herética o si, en algún momento de la historia, se había hecho una relectura de la Pasión.
Una mínima investigación me ha llevado a varias explicaciones:

La primera la da el blog “Curiosidades Bíblicas”, que, a la luz que emana de una lectura profunda de la Biblia (nuevo y antiguo testamento), determina que Jesús no murió el Viernes Santo; ni siquiera el Jueves Santo. Jesús murió el Miércoles Santo, día 14 del mes de Nisan y resucitó el Domingo, 18 del mismo mes. Jesús y sus discípulos habrían celebrado la Santa Cena la víspera del Parasceve (día de preparación) correspondiente a la Pascua judía (Evangelio según San Juan). El prendimiento, pasión y muerte de Jesús habría sucedido entre primeras horas del Parasceve y la hora nona del mismo (3 de la tarde) y la sepultura tuvo lugar aquella tarde antes del día de Pascua (los evangelios sinópticos concuerdan, más o menos claramente, al señalar que Jesús murió la víspera del día de la Pascua judía). Por último, los cuatro evangelistas cuentan que Jesús resucitó el primer día de la semana, esto es, el domingo. La controversia reside en San Juan al situar la Última Cena un día antes del Parasceve; esto faculta a que algunos estudiosos jueguen con dos Parasceve: el correspondiente a la Pascua judía y el correspondiente al Sabat de la misma semana. Según esto, Jesús habría muerto en el Parasceve de la Pascua, permaneciendo sepultado el día de Pascua (día 1), el Parasceve del Sabat (día 2), y el Sabat (día 3), para resucitar en las primeras horas del Domingo. La ortodoxia cristiana afirma que la Pascua coincidió con el Sabat y sólo hay un Parasceve, válido para ambas fiestas.

La segunda parece echarle la culpa al Concilio Vaticano II, que ajustó la liturgia católica a los Evangelios Sinópticos y se cargó las celebraciones folclóricas dictadas por la tradición cristiana, tradición a la que pertenece la coplilla o saeta de mi abuela. Mayor luz aporta la conferencia de Pablo Moyano en la sede de la Real Academia de Córdoba, que cuenta cómo el cuerpo muerto de Cristo crucificado se sacaba en procesión el Jueves Santo, mientras que el entierro de Jesús salía el Viernes. Hasta la reforma de Pío XII en 1956, se celebraba el Sábado de Gloria, no como día de la resurrección, sino como el día en el que Jesús entra en el Paraíso.

En resumidas cuentas: los cuatro Evangelios Canónicos coinciden cuando relatan que Jesús resucitó el Domingo y que fue muerto y enterrado en la Parasceve. Discrepan (parece) en el día de la Santa Cena: los Evangelios Sinópticos la sitúan el primer día de los Ázimos, mientras que San Juan dice que fue “antes de la fiesta de la Pascua”. Digo "parece" porque ambos días son anteriores al día de Pascua.
Me quedo con la saeta de mi abuela y doy por bueno que Jesús murió el Jueves Santo, hecho que confirma otra coplilla de nuestra tradición folclórica:
Tres jueves hay en el año
que relucen más que el sol:
Jueves Santo, Corpus Christi
y el día de la Ascensión.

Para la resurrección recurro a la quintilla completa cuyo último verso, que he omitido a propósito, despeja la duda y deja los dos versos anteriores como mera licencia poética.
Jueves Santo murió Cristo,
viernes fue su Santo Entierro,
sábado resucitó,
domingo subió a los Cielos:
Pascua de Resurrección.

4 comentarios:

A las 12/4/12 01:34 , Blogger elzo ha dicho...

Muchas gracias por la investigación. Voy a leerle esto a mi padre que hace años que siempre por estas fechas me anda con la misma matraca. Que como es que "ahora" dicen que Cristo murió un viernes cuando "de toda la vida" había sido un jueves. Precisamente su principal argumento es la última coplilla que citas.

 
A las 12/4/12 11:21 , Blogger Quiosquero ha dicho...

El asunto es mucho más complicado de lo que yo cuento pero, más o menos acertadamente, da una explicación a las tradiciones.
Es un placer haber ayudado a despejar antiguos encorsetamientos.

 
A las 8/5/12 10:20 , Anonymous Fernando Pio Galán ha dicho...

Quiosquero:

Sin querer meterme a dar clases, hay dos datos fundamentales que el blog "curiosidades biblicas" se salta a la torera:

1) El calendario judio no era solar, como el nuestro; era luni-solar (no puramente lunar, como el islámico, en la Wiki lo explican bastante bien) Por lo tanto, los días judíos no empezaban a la medianoche, sino al atardecer; la tarde del viernes es ya sabado (en el calendario judío); Si Jesús hubiera realmente muerto en viernes, a las 3 de la tarde, hubiera estado muerto 3 días (y no durante 3 días, osea no tres días enteros); viernes (desde las 3 hasta el atardecer), sábado, y domingo (desde el atardecer del sábado hasta el momento de la resurrección). El blog que citas dice apenas que "los días feriados de los judíos comenzaban desde la tarde del día anterior, a eso de las 6 PM, hasta la tarde de ese día"; como digo, no es desde las 6 PM; dependía de la época del año; y eso, todos los días, no sólo los festivos. Con esta explicación no pretendo resolver el tema, apenas aportar un dato fundamental.

2) La Semana Santa fue reformada ANTES del Concilio Vaticano II, mas concretamente en 1955; y porsteriormente, en 1970, por la reforma litúrgica posterior al mismo Concilio.

Pero la Reforma "gorda" fue la del 50; hasta entonces, todos los oficio de Semana Santa se hacían por la mañana, lo que dejaba el resto del día a la devoción popular. Al celebrar la última cena a las 8.00 de la mañana del Jueves Santos (en vez de la tarde, como después de la reforma del 50), el Jueves quedaba como día del prendimiento y juicio de Jesús, cuando tenía que ser el viernes por la mañana; de esta falta de coincidencia entre la cronología evangélica y la cronología liturgica católica, se daban estas confusiones de eventos en cada día: Quiosquero, debiste de conocer los primeros años de esta reforma, donde la costumbres populares seguían unidas al anterior sistema, lo que explica, en parte, esta "heterodoxia".

Un par de artículos donde explican esto:
http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%A1bado_Santo

 
A las 11/5/12 11:50 , Blogger Quiosquero ha dicho...

En efecto, Fernando. Mis recuerdos son de los primeros años de la década de los 50.
Gracias por tu aclaración.

 

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