lunes, diciembre 17, 2012

Tarjeta Sanitaria: aunar criterios

Cuando Pedro Ruiz todavía era Pedrito Ruiz, decía que “durante la dictadura, España era Una, Grande y Libre, y, con la democracia, España eran Muchas, Pequeñas y Cabreadas”. No estoy seguro de que haya sido exactamente así, aunque sí he podido comprobar que cada una de las pequeñas Españas ha hecho lo posible por mantener su hecho diferencial a base de no parecerse a (o diferenciarse de) sus vecinas.
Ya escribí algo de lo que me acaeció en Galicia por mor de la receta electrónica. Pasa igual en otras Españas, sea por mor de la receta electrónica, sea por mor de la Tarjeta Sanitaria, esa que tan fácilmente obtienen los inmigrantes ilegales.

Desde que un españolito accede al mundo del trabajo, el Ministerio de Trabajo, Seguridad Social, Sanidad, o el que en ese momento tenga la competencia adecuada, le asigna un número único, personal e intransferible que le acompañará a lo largo de su vida laboral; un número que vale para identificarse ante todo lo que se relacione con el trabajo, salvo asuntos relativos al IRPF: nómina, cotizaciones, enfermedad, médico, jubilación… Y era la Tarjeta Sanitaria (antes Cartilla de la Seguridad Social) el documento que lo soportaba: dos hojitas de papel finucho que se desgastaba o rompía con facilidad y acabábamos metiendo en una bolsita de plástico que suministraban en las farmacias o comprábamos en un mercadillo. Con el tiempo, el papelito se sustituyó por una tarjeta de plástico duro e, incluso, se le añadió banda magnética. No tengo noticias de qué España fue la primera en saltarse la norma; lo que sí sé es que en Cataluña hace mucho tiempo que tenemos una Tarjeta Sanitaria con diseño propio donde no aparece el mentado número, sino que ha sido sustituido por otro que, a su vez, va precedido por las dos primeras letras de cada apellido. La cosa no pasaría de anecdótica si no fuera porque algunos españoles viajan y hasta se ponen malos en sus desplazamientos. O son enfermos crónicos que necesitan una medicación continuada…

Habíamos hablado de la imposibilidad de obtener en Galicia los medicamentos que un paciente toma de forma habitual; sólo queda la posibilidad de acudir a un Centro Sanitario y que el médico de guardia tenga a bien recetarle la medicina agotada. Ocurre igual en el resto de autonomías. Después de un mes en Aguadulce (Almería), me quedé sin mi ración diaria de medicinas y hube de pasarme a que el facultativo me extendiese la receta pertinente.
- ¿Me deja su Tarjeta Sanitaria? –preguntó la señorita de recepción.
Le di mi tarjeta, la del Instituto Catalán de la Salud.
- No, lo siento, ésta no me vale; no lleva el número de seguridad social. Tendrá que darme el D.N.I.
- ¿Le vale ésta? –le mostré la Tarjeta Sanitaria Europea.
- ¡Sí, ésta sí vale!
Tiene perendengues. Para viajar por España necesito la Tarjeta Sanitaria Europea porque no existe la Tarjeta Sanitaria Española y las Comunidades Autónomas no se hablan entre sí.
 
Ni que decir tiene que ningún español que necesite un médico vaya a quedar desatendido; hay otras maneras de identificarse, pero tiene narices que no haya un documento común que facilite esta identificación. Y en la farmacia ocurre lo mismo: una vez el Número de la Seguridad Social ha indicado al médico que el paciente es pensionista y la receta se imprime en documento rojo, el farmacéutico ha de hacer la misma comprobación y parta ello necesita de nuevo la Tarjeta Sanitaria Europea.
 
Nota: La Tarjeta Sanitaria Andaluza incluía el Número de Seguridad Social… al menos hasta este verano. Tuve que renovar la tarjeta de mi madre, y la nueva no lleva el número: la Junta ha inventado un nuevo modelo que lo suprime y lo sustituye por otro que tampoco coincide con el modelo catalán.
A eso se llama aunar criterios.

2 comentarios:

A las 18/12/12 17:19 , Anonymous janialidades ha dicho...

Le tenía a usted por "Decúbito en combate" ¡Uf!, menos mal que vuelve a deleitarnos con sus artículos.

 
A las 18/12/12 19:03 , Blogger Quiosquero ha dicho...

Me he tomado un respiro, por supuesto en Decúbito Supino.
Gracias.

 

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